“Ni carne para los chulos”: cuatreros ‘Chupacabras’, unos carroñeros en Boyacá [FOTOS +18]

Viernes, Septiembre 7, 2018 - 15:03

La vereda Sasa Bajo de Chiquinquirá fue presa del ataque de una banda delincuencial conocida como ‘Los Chupacabras’. A su paso dejaron una estela de muerte y millonarias pérdidas para una humilde mujer conocida en la vereda como Serena Suárez.

Los ‘carroñeros’ hombres tomaron tres vacas de raza Holstein, las llevaron hasta donde hay dos árboles y allí, con habilidades propias de los hampones, las amarraron y sacrificaron. Para hacer más dantesca la escena, los cuatreros solamente se llevaron la carne, dejando la osamenta, las extremidades y las cabezas.

El terror

“Una escena diabólica que dejan los delincuentes, ya que solo quedaron los esqueletos con la cabeza, las extremidades y los estómagos de las reses. Es un espectáculo que causa terror, es algo macabro sacrificar a los animales así”, señaló Jorge Ramírez, hatero del sector.

Se conoció que las autoridades adelantan la respectiva investigación, ya que esta banda ha cometido el hurto y sacrificio en varias oportunidades. Por el modus operandi de los delincuentes, las autoridades les vienen siguiendo el rastro desde la zona rural del municipio de Albania, Santander, que colinda con Saboyá. Luego propinaron otros sacrificios en Simijaca, para trasladarse a Chiquinquirá.

Lo peor

Es tal la habilidad de los hampones de ganado, que durante las investigaciones los judiciales se han mostrado asombrados pues los hampones no dejan rastro que conduzca a sus capturas, salvo los cadáveres de los semovientes.

“Estos ladrones no dejan huellas. Escogen el lugar indicado para sacrificar el ganado. Y asesinan y despostan las reses en cuestión de unos 10 minutos, sin generar el menor ruido”, indicó una fuente judicial al diario EXTRA.

Es de recordar que pese a que las autoridades hacen peripecias para dar con estos cuatreros, el cierre de los frigoríficos o mataderos municipales en toda la región ha generado que se dispare el abigeato y sacrificio clandestino de ganado, lo que genera que los cárnicos se contaminen y no sean aptos para el posterior consumo humano.

Lo dramático de la situación da cuenta que la banda delincuencial, aparentemente ya tiene una clientela de comerciantes de cárnicos que les compran los productos, que luego camuflan entre las presas selladas de frigoríficos legales.

Redacción EXTRA Boyacá

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