Un angelito se fue al cielo: menor de edad murió al ser arrollado por una motocicleta

Foto Archivo: Cortesía
Domingo, Diciembre 2, 2018 - 11:05

Las sonrisas, inocencia y diversión de al menos cuatro niños que montaban en bicicleta se convirtieron en el infierno para una humilde familia de Gachantivá, que perdió a su ángel terrenal.

Todo comenzó cuando los pequeños Karen Andrea Reina Socha,  Anderson Yair Cordero, Felipe Borjas Quijano y Manuel Andrés Pacheco Cuellar, cuyas edades oscilan entre los seis y diez años, salieron a jugar a las calles del municipio menciona-do, esto en horas de la tarde de este viernes. Allí, los infantes jugaban y se turnaban para montar en bicicleta. Las risas y algarabía eran escuchadas y observadas por algunos adultos, pero desconocían que la tragedia se aproximaba en camino.

Una motocicleta conducida por un joven que sería miembro de una prestante familia de Gachantivá, a toda velocidad colisionó de frente con la cicla en la que se estaban divirtiendo los pequeños. El totazo fue escuchado por los vecinos. Las risas y algarabías se convirtieron en llanto y llamados de ayuda. Adultos corrían desesperados. Pedían la ayuda de la Policía y de una ambulancia.

Había sangre en la vía. La moto quedó semidestruida a un costado y cerca de esta estaba su pi-loto quejándose del dolor. A los pocos segundos llegaron los padres de los niños. Su angustia se reflejó en sus rostros por ver a sus retoños con raspaduras y sangre a la vista. Karen Reina, Yair Cordero y Felipe Borjas, en medio del llanto mostraban sus raspones y demás lesiones leves.

Fueron llevados en un carro particular al centro de salud del municipio. Pero el pequeño Manuel Pacheco desgraciadamente llevó la peor parte. Se conoció que estaba inconsciente. Tenía lesiones en la cabeza y rostro. Los galenos le practicaron los prime-ros auxilios, pero no reaccionaba.

Por esta razón, ‘Andresito’, como era llamado de cariño, fue remitido de urgencia al hospital San Rafael en Tunja, pero el corazón de este ángel no resistió el ‘tramacazo’.  Al llegar al centro de salud de la capital boyacense ya estaba sin signos vitales. Luego, en la sala de espera del centro asistencial de Tunja se escucharon desgarradores gritos de dolor.

 La mamá del niño identificada como Leydy Cuellar estaba des-consolada al conocer que había muerto. “Es que ser testigo de per-der a su ángel en el mismo lugar donde lo parió, eso es muy duro”, dijo un habitante del municipio que conoce a la familia pero que prefirió no revelar su nombre. Ahora esta familia de Gachantivá despide al pequeño de travesuras y sonrisa inocente, que no tuvo la oportunidad de vivir sus sueños, ni de poder seguir jugando con sus amiguitos de cuadra principalmente en esta temporada decembrina.

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