Enfermos del alma

Jueves, Julio 16, 2020 - 12:14

Por.- Rodolfo Pantoja Pantoja

En un escenario como el de hoy, vale la pena hacer algunas reflexiones sobre lo que se vive y acciones que son registradas por algunos estamentos que pareciera que se consumen en su resentimiento y se van a morir con el cáncer del odio.

Y es que más que rabia, lo que se debería sentir al leer algunas columnas de estas características, es risa, de ver a tanto resentido buscando a todas horas pretextos para manifestar desde lo más enconado y fétido de su cerebro, la criticas sin ninguna razón a todo accionar que surge en Colombia.

Repito, pobre de aquellas personas que se consumen en ese resentimiento y lo más triste es que tratan de comunicarlo con igual sentimiento y lo único que causan es desobligo y hasta asco para leerlos, por lo que pensando en la salud de quien lo intenta leer es mejor no hacerlo.

Que  lo que hace el Gobierno es malo, que si llueve es culpa de un personaje del país, que si hace sol, entonces lo mismo, que si las cosas resultan de la mejor manera es porque es pura suerte.

Y lo más triste es que haya personas que ruegan para que al Gobierno le vaya mal, no importando las determinaciones que allí se toman nos afectan o favorecen de manera directa. En fin eso no importa, porque aquí lo importante es buscar argumentos para desprestigiar toda una clase de esfuerzos, sean cuales sean estos.

Pobres de aquellos personajes que nacieron con ese resentimiento, enfermos del alma y sobre todo creyendo que argumentándose de esa manera van a ser protagonistas cuando ni siquiera son la sombra de sus personajes criticados.

Da risa y de la mejor risa, al escuchar maldecir a un determinado dirigente nacional, sufre por lo que este dice o no dice, sabiendo que ese personaje ni siquiera sabe que en un rincón del país, existe un resentido que se consume en su propio odio.

Qué bueno sería que esa capacidad de odio, de resentimiento, de estupidez, la cambiaran por una manera de aportarle al desarrollo del país, de hacer de esas críticas una serie de acciones constructivas, para lograr entre todos una mejor Colombia.

Pero quizá, parodiando aquella frase de Jesucristo en la cruz, aquí vale la pena decir, perdónalos porque no saben lo que dicen.

Sí. No saben lo que dicen porque lo único que hacen es repetir, como loros lo que expresa un personaje de dudosa procedencia nacional que quiere llegar a la Presidencia de la Republica, para rugir desde la Casa de Nariño con su odio, sin importar que el país se destruya.

Cuando en Colombia, atravesamos por uno de los momentos más críticos, como el actual, vale la pena manifestar que lo que debemos hacer es rodear a Gobierno, rodearlo para que la vaya bien y las decisiones que tome sean para bien de los colombianos. Hasta el momento han sido  acertadas un alto porcentaje.

En fin al escribir esta columna, lo hago con la convicción de acertar el pensamiento de muchas gente de bien en Colombia, que repito, alejados de los resentimientos y odios, solo busca cada día un mejor país.

Un país en el que quepamos todos, un país en donde por su puesto se puede hacer todas las críticas del mundo, pero con fundamentos, con razón, con argumentos serios y no con el objetivo sólo de aparecer como los salvadores del país, en medio de un ambiente en el que solo son pobres protagonistas de un momento coyuntural de la nación.

Basta ya de tanta mediocridad e insulto y que ese sentimiento de frustración se quede solo al interior de cada sujeto de esta naturaleza para que su encono y odio no contagie a los demás en momentos que sabemos que el aislamiento del mal es fundamental para sobrevivir y de verdad que necesitamos estar con mejores energías, antes que desgastarnos con ese negativismo que muchas personas nos quieren imprimir.

 

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