Lo que deja España I

Sábado, Abril 11, 2020 - 13:15

España lleva más tiempo con el coronavirus y Colombia podría mirar un poco hacia allí para valorar lo que se puede y no se puede hacer de cara a la emergencia inmediata. Vaya por delante que los dos países tienen marcadas diferencias en lo financiero, en lo sanitario, en el promedio de edad de las personas, en el índice de pobreza, en el funcionamiento tecnológico y en la privatización de algunos sectores básicos. Aún así, esta es una muestra de esas ideas.

El caso de los niños en casa. Lo que parecía se una aventura se convirtió en un dilema. Las clases a distancia con complicadas de llevar en familia, sobre todo con alumnos de primaria, porque los padres pasan a ser tutores y hay mucha app de por medio. Muchas tareas, muchas obligaciones y eso sin contar con que muchos padres hacen tele trabajo. Las asociaciones de padres de familia y los colegios están empezando a hacer pactos mediante vídeos tutoriales donde padres e hijos se enteren de que es lo que tienen que hacer y pedir pausa en las obligaciones. Lo que parece evidente es que no habrá vacaciones en agosto. El calendario se alarga.

El caso de las personas sin techo. Todos los países del mundo reclaman a sus gobiernos medidas urgentes para solucionar el problema de los sin techo, posibles víctimas en primera línea de combate por la ausencia total de protección, de alimentos y de hogar. Pero lamentablemente es imposible la solución, sólo es plausible paliar sus efectos. En el caso español se habilitaron espacios feriales y coliseos con camas y alimentación. Se les denomina "alojamientos de emergencia extraordinarios”. Pero se teme que un foco de virus en su interior es como lanzar una granada en un ascensor.

El caso del consumo de datos. El encierro dispara el consumo de internet, eso está claro. Los gigas por persona se multiplicaron en un plis plas. Es natural, pero eso genera más "cansancio" del celular, más gasto de memoria y más rapidez en el consumo de batería. Así que los operadores privados optaron por dar facilidades: bonos de datos, gigas gratis, canales de televisión por un mes, y lo más importante, plataformas gratuitas de educación digital y servicios de telemedicina.

El caso del consumo energético. El tele trabajo fue la tabla de salvación para muchos empleados y empresas, pero a la postre el gasto diario que eso supone ha servido para elevar el consumo en el hogar y ponerlo casi al nivel del consumo en la oficina. Por ello surgió un plan de ayuda bastante sencillo: aplazar las facturas. En tiempos de coronavirus la luz no se corta, pero cuando termine todo, habrá que asumir esos pagos. El Gobierno negocia con las empresas para reducir esos pagos a posteriori.

El caso de las noticias falsas. Otra pandemia. Pongo un ejemplo: al comienzo se decía que no todas las mascarillas o tapabocas servían, que sólo unas que tienen filtro. Como la emergencia lo ha desbordado todo, ya se utilizan las mascarillas comunes y corrientes, pero hay quien dice que no sirven, que sólo vale lavarse las manos. Y hay personas que afirman que lo azul hacia afuera y otras que lo blanco hacia afuera. Informaciones contradictorias y muchas falsas. Patarroyo y Llinás dando consejos, por ejemplo. ¿Solución? Campaña de concientización, defendiendo las fuentes oficiales y (esto es lo más difícil) evitar compartir cualquier cosa que no venga del Ministerio.

Por: José Arteaga - @jdjarteaga