¿Qué hinchada somos?

Domingo, Febrero 9, 2020 - 15:02

Una vez más la violencia se ha tomado el fútbol colombiano, donde sin importar qué fue o lo que hizo la víctima, la intolerancia por una camiseta o una pasión se está convirtiendo en una enfermedad, cuando debería ser un conductor de alegría y fraternidad.

Lo que ocurrió con el aficionado al América de Cali, asesinado el sábado por parte de personas vestidas con las camisetas del Deportivo Cali, a pocas horas del ‘Clásico Caleño’ en Palmaseca, sumado al irrespeto en el Minuto de Silencio, deberían enseñar a todos la clase de sociedad que somos respecto al fútbol, al que le estamos agregando algo tan colombiano como es la violencia (Si no me cree, vea 200 años de historia de conflicto armado en el país).

Este hecho me hizo recordar a algo similar en 2013, previo a un partido de Liga entre Millonarios y Atlético Nacional en El Campín, el cual se iba a jugar en la noche, pero ese día más temprano, un aficionado del azul fue asesinado a puñal, lo que provocó que el alcalde de Bogotá de ese entonces, Gustavo Petro, no prestara la plaza ante tal hecho.

“Eso mismo fue lo que se debió hacer el sábado en Palmaseca”, dirían algunos, y aunque pueden tener razón, no puede ser que por unos pocos, todos debamos pagar los platos rotos, y es allí donde le echo toda la culpa a Dimayor y su carnetización, tan inútil y mal hecha que el fin de semana cobró un muerto.